domingo, 13 de diciembre de 2009

AMODÓVAR Y LOS GLOBOS DE ORO

La comento ahora, a raíz de su nominación como candidata a los Globos de Oro, porque cuanod la vi no tenía esta página.
No voy a cuestionar, ni siquiera desde la opinión personal, el cine de Almodóvar, primero, porque soy un defensor de su cine; segundo, porque ha sido el director más importante desde la Transición y tercero porque es un genio, pero ni los genios aciertan siempre, y eso le ha pasado con Los abrazos rotos, del mismo modo que le pasó con La mala educación. No voy a remitirme a ese primer Almóvodar siempre fresco y rupturistay genial de Pepi, Luci, Boom..., ¿Qué he hecho yo...?, Atame, Mujeres al borde..., Matador, La ley del deseo, Kika, Entre tinieblas y ya en un cine diferente Tacones lejanos, Hable con ella, Todo sobre mi madre y Volver, todas ellas, en mayor o menor medida buenas películas, algunas excelentes, pero Los abrazos rotos es, fundamentalmente tediosa, aburrida y lejos de ese perfecto acoplamiento entre lo naturalista y el costumbrismo que presidía sus otros filmes, incluso sin ese punto de locura que tanto se agradecía. Eso sí, la ambientación y los escenarios es puro Almodóvar, pero sólo eso. Yo tuve la sensación mientras veía la película que el propio Almodóvar había decidido montar la película que yo veía como espectador como el despechado marido había montado la película del personaje de Lluís Homar, es decir, buscando deliberadamente el fracaso. Y no sé si quería ser un guiño, porque es verdad que las últimas secuencias ganan en calidad, pero esa es mi sensación, una película mal montada y mal construida.
No debería el manchego haberse enfadado cuando no fue nominado a los Óscar, porque, si bien es verdad que su película no era ni mejor ni peor que Gordos o el film de Coixet, esta película no es una buena cinta. Además, ahora cuenta con la nominación, pero qué puede contra la estupenda Celda 211 o incluso el film de Trueba. Sólo el peso de ser uno de los grandes del cine actual.

De "El baile de la Victoria" a "Moon", pasando por "París"



Para gustos colores, pero entiendo que la película de Trueba es mucho mejor que sus ex-competidoras españolas por el Óscar (Gordos y Mapa de los sonidos de Tokio), pero pierde a los puntos con el film de Campanella. En las fotografías dos debutantes frente a dos actores de peso, la siempre bella Ariadna y el inconmensurable Darín, a quien no hay papel que se le resista pues posee la habilidad de bordarlos todos con su sola presencia. En el otro lado Abel Ayala y Miranda Bodenhöfer, ambos, pero especialmente él, con una muy buena actuación. Pero a la historia, que no deja de ser un western con sus buenos y sus malos y sus arrepentidos que acaban lanzándose al abismo cuando ya no les queda otra salida en el alma, le falta por coser esos flecos que permiten que una buena película se convierta en una película magistral. Y es en esos detalles que no se acaban de hilvanar donde se le escapa la película a Trueba y la historia de dos ex-convictos que nadan entre el descubrimiento del amor (qué bonita esa frase que dice Ayala de que él no puede amar como en las películas porque no tiene dinero) y la muerte del amor, la necesidad de amar para el joven y la desesperación del desamor para ese hombre de una sola mujer que acabará por unirlos para dar el golpe de su vida.
Paris (C. Klapisch, 2008), sin acento según la grafía francesa, es una cinta que se me había pasado por alto y que ayer, alguien muy querido con quien había coincidido cuando vi el film, me preguntó si no me había gustado porque no me había referido a ella. De entrada debo decir que fui a verla con ciertas reservas puesto que ni L'auberge espagnole, traducida aquí por Una casa de locos, su película de más exito en España, ni Las muñecas rusas, me gustaron nada. Sin embargo, con un título tan adecuado para un francófono como yo, había que verla. Y no me disgustó, pero tampoco cambió mi opinión sobre este director que quiere abarcar mucho en su narración y termina por ofrecer un fresco variopinto y poco profundo de la realidad. En su parte positiva, París, ese tono de melancolía que planea sobre el destino de los personajes y la siempre divina Binoche.
Y en este viaje, antes de aterrizar en La Luna, dos filmes que tampoco han hecho mella: Tú eliges, el debú en la dirección de Antonia San Juan, una película cuya parte más sobresaliente son los monólogos interiores en los que la protagonista, la propia San Juan, realiza sobre la vida y que pierde mucho cuando busca ese tono de comedia, con tonos de Almódovar, en los que la pretendida frescura se diluye en una nada tediosa. Y tampoco me gustó el viaje de un emigrante hacia París que Costa Gavras cuenta en Edén al oeste (2009), un director que, pese a todo, siempre quedará en la memoria, que no en París, como el director de Z, película idolatrada desde aquellos años de la Transición en que la sangre joven hervía contra el mundo. Este film peca de ingenuo porque se construye a base de tópicos, aunque quizá bajo ellos subyazga la realidad.
Moon (Duncan Jones, 2009) es un film que en un principio no entraba dentro de mis planes pues no soy un amante del cine de ciencia-ficción. Y sin embargo Moon es una buena película que mantiene intrigado al espectador a pesar de no trascender físicamente al espacio claustrofóbico en que sucede y de la mínima expresión en los personajes que habitan esa base lunar, Sam, el humano que está a punto de regresar a La Tierra y un ordenador inteligente, pero a diferencia de HAL de 2001..., sentimental, tanto que es capaz de darle a Sam la pista de los clones y de tomar partido por él en el momento de la verdad. Es un film bien trabado argumentativamente que nos conduce con calma, pero con efectividad, por esa propuesta que invita a la reflexión, no falta de cierta ironía como apunta la frase final: "O es loco o un ilegal, así que sea como sea hay que encerrarlo".
Hasta otra.