El cónsul de Sodoma, Sigfrid Monleón (2009) es el film que hoy nos ocupa y su complementario The greatest (El mejor), Shana Feste (2009).Este último tiene ciertas reminiscencias con otro film, de gran éxito de crítica y público en su tiempo pero que a mí no me entusiamó, que fue La habitación del hijo. La muerte prematura de un hijo poco más que adolescente y el trauma que se asienta en la familia es el tema de esta película, en la que, como en toda película americana que pretende público y taquilla, los sentimientos, por lo general, no se narran con la fuerza desgarrada del cine europeo, con lo cual este film, sin desagradarme, me ha gustado menos que el anterior. Aquí, para aumentar el hueco del hijo aparece una adolescente que se ha quedado embarazada en la única relación sexual que ha mantenido con el muchacho -esto puede parecer una ironía pero no lo digo con tal ánimo-, aunque el amor ya prendió en ellos años atrás. Un padre que se refugia en los números para no aceptar la tragedia, una madre que obsesivamente sólo quiere conocer cómo fueron los últimos minutos de la vida del hijo y un hermano, que se siente aplastado por la sombra del muerto, completan este mosaico que, no podía ser de otra manera, termina felizmente.
El cónsul de Sodoma ya es otra cosa. No voy a entrar a valorar si es buena o es mala, cada espectador para eso es autónomo, pero sí debo reconocer que me ha gustado, aunque en ello, es evidente, influyen muchos factores. El primero, que Gil de Biedma es mi poeta favorito; el segundo, entiendo que es una película que agradará mucho más a todos aquellos que conozcan previamente la biografía del poeta y sean, así, capaces de entender las relaciones que mantiene el poeta con su entorno, desde la empresa familiar, a la relación con la gauche divine en "Boccaccio" y su intento de redención heterosexual.
Y entre esas relaciones la que se establece con Marsé quien, como siempre, ha puesto el grito en el cielo. A Marsé, que junto a Valle-Inclán y Cela, habita en el Olimpo de los elegidos más íntimos hay que perdonarle alguno de sus excesos.
Justifico lo del Olimpo. Pueden haber novelas mejores en el siglo pasado, las hay, que muchas de las que ellos han escrito, pero es difícil que un novelista sea muy bueno en más de cuatro novelas diferentes y cualquiera de los arriba mencionados -llámese teatro con Valle- lo ha conseguido. En fin, que ya sabemos que Marsé, personaje del film, se enfada con todo lo que huele a literatura y cine. ¿Qué diría Carlos Barral, también personaje, si la hubiera visto?
Concluyendo, el film es un recorrido breve pero esclarecedor para el profano en la vida de Jaime Gil de Biedma más allá del poeta, es un intento de indagación en el hombre atormentado y en el hedonista, en el ejecutivo de alta familia y en el bohemio. Tiene también la ventaja del recitado de alguno de sus mejores poemas que, esperamos, sirvan para que se acerquen a su obra quienes la desconozcan.






