viernes, 1 de enero de 2010

De las frustraciones individuales...





Hoy van cuatro: Mal día para pescar, Álvaro Brechner (2009); 500 días juntos, Marc Webb (2009); La ventana, Carlos Sorín (2008) y la nefasta Singularidades de una chica rubia, Manoel de Oliveira (2009). Empecemos por la única que puede considerarse mala a pesar de estar firmada por uno de los grandes de la direcció europea.

El arte tiene que ser hijo de su tiempo y a Oliveira ya se le ha pasado el tiempo. Así, aunque intente dar una sensación retrógrada a partir de una ambientación del XIX, es evidente que la moral que subyace en el film no sirve y que es precisamente esa búsqueda de lo agenérico que tú dices, lo que aún deteriora más el resultado. Yo no sé si has leido a Eça De Queiroz, pero Oliveira le hace un flaco favor en la adaptación de este cuento porque Eça es uno de los escritores que mejor traza la psicología de los personajes, algo que brilla en su ausencia. Es por ello que la película es un mal pastiche entre una sociedad inexistente -quién va hoy en día a Cabo Verde a hacer fortuna- y un presente en el que no se pueden mantener las relaciones que se muestran. Sólo me quedo con el recitado de los poemas de Caeiro, sin duda, el más trascendente de los heterónimos de Pessoa. Una trascendencia que Oliveira, aunque ha elegido bien el poema de "El guardador de rebaños" no consigue alcanzar.

500 días juntos es una comedia distraída cuyo mejor argumento es la búsqueda de cierta innovación en la presentación de la trama a partir de una selección de esos 500 días en la vida de una pareja que no se centra en el clásico "chico busca chica", sino en analizar el proceso de cómo "chica se desanamora de chico", aunque al final, con un buen guiño, la vida sigue y el marcador de los días de la vida se coloca nuevamente a "cero". Es una película distraída y agradable de ver.

La ventana es el cine minimalista, en cuanto a trama, al que Sorín (Historias mínimas, 2002; Bombón, el perro, 2004 -¿Ya ha pasado tanto tiempo?, increíble). En realidad es otra "historia mínima", la de un hombre que afronta el último día de su vida, pero sin pesadas digresiones acerca del pasado. Simplemente trata de vivirlo como un día más, buscando la última libertad que la vida le puede permitir y, en cierto modo, reconciliándose con el hijo ausente. Es así de sencillo, como la vida en una hacienda de la Pampa.

En Mal día para pescar subyace la grandeza de Onetti y ese lugar mítico que es su Santa María. A partir de ahí la película está correctamente narrada y su directos sabe conducirnos por ese mundo de personajillos de segunda fila que van viviendo a salto de mata, pequeños truhanes que hacen del engaño y la estafa su medio de subsistencia. Pero más allá de la anécdota lo que cuenta el film es la historia de dos fracasados, aunque de ellos acaba finalmente por redimirse, y esos son los mejores momentos del film, en especial la conversación en la que Gary Piquer confiesa la verdad de sus arreglos. No es el film del año, pero se deja ver con un punto de nostalgia.

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