
El fotograma corresponde a Despedidas (Yojiro Takita, 2008), un film extraño por el tema que desarrolla: la dignificación de la profesión de empleado de funeraria. Y lo consigue, pero quizá porque es una película. La realidad seguramente será más parecida a la actuación de esos dos empleados que llegan a recoger el cadáver del padre del protagonista. Y lo digo porque cuando amortajaron a mi abuelo, yo estaba presente. Siempre me ha preocupado y me preocupa la posbilidad de que uno sea consciente después de la muerte, y si es así no quiero agujas que me cosan los labios. Pero eso no sucede en Despedidas. El amortajamiento es un acto ritual que responde plenamente a esa percepción que tenemos los occidentales de que los orientales se esmeran delicadamente en todo lo que hacen. Y así es. Sin embargo, por debajo de ese contacto frío de la piel del muerto, el director nos conduce y nos muestra la vida a partir de las frustraciones (el abandono del padre, la muerte de la esposa) de los personajes. Así, el protagonista entierra su sueño de violoncelista y casualmente empieza a trabajar en una funeraria. Desde ese momento, lentamente, el espectador va descubriendo el triste y doloroso pasado de los personajes secundarios. El protagonista, que no escapa tampoco a su pasado, debe resolver además un problema añadido: la relación con su esposa se tambalea cuando ésta descubre su profesión. Despedidas es una película fresca, honesta y emotiva que no decepciona, en la que destaca, por encima de todo, el ritmo pausado de la narración.
Frozen river (Lynne Stopkewich, 2008) es otra que también está sobre la media. De entrada, y no por el título, me recordó a Suspicious river (Courtney Hunt, 2000), "Suspicious river" era el nombre de una localidad en la que estaba el motel donde sucedían los acontecimientos. Me recordó por la ambientación, por los tonos grises, por la mirada pesimista y gélida de la cámara sobre paisajes y personas, por la soledad que anida en el alma de las, y no "los", protagonistas, por la monotonía que conduce la vida de los personajes y de la cual sólo se puede escapar transgrediendo las normas. Y eso es lo que hace la protagonista de Suspicious... con sus relaciones sexuales, y eso es lo que hacen Ray y la india Lila cuando deciden solucionar sus problemas con el tráfico de emigrantes. La película no deja de ser un trhiller, pero realista, un film en que interesa tanto o más la condición de los personajes y su relación con el mundo que los rodea, especialmente la familia, como la resolución del conflicto que se presenta con la entrada de ilegales. Ray es una mujer a quien el marido ha puesto contra las cuerdas, y cuando tiene la oportunidad actúa con firmeza y decisión. Esa narración contenida y a la vez capaz de profundizar en el raíces del comportamiento de las protagonistas es, junto a la fotografía y a la capacidad de generar una triste melancolía derivada de la vivencia cotidiana, el gran valor de la película.
Dos por encima de la media.


