domingo, 27 de septiembre de 2009

Dos sobre la media


El fotograma corresponde a Despedidas (Yojiro Takita, 2008), un film extraño por el tema que desarrolla: la dignificación de la profesión de empleado de funeraria. Y lo consigue, pero quizá porque es una película. La realidad seguramente será más parecida a la actuación de esos dos empleados que llegan a recoger el cadáver del padre del protagonista. Y lo digo porque cuando amortajaron a mi abuelo, yo estaba presente. Siempre me ha preocupado y me preocupa la posbilidad de que uno sea consciente después de la muerte, y si es así no quiero agujas que me cosan los labios. Pero eso no sucede en Despedidas. El amortajamiento es un acto ritual que responde plenamente a esa percepción que tenemos los occidentales de que los orientales se esmeran delicadamente en todo lo que hacen. Y así es. Sin embargo, por debajo de ese contacto frío de la piel del muerto, el director nos conduce y nos muestra la vida a partir de las frustraciones (el abandono del padre, la muerte de la esposa) de los personajes. Así, el protagonista entierra su sueño de violoncelista y casualmente empieza a trabajar en una funeraria. Desde ese momento, lentamente, el espectador va descubriendo el triste y doloroso pasado de los personajes secundarios. El protagonista, que no escapa tampoco a su pasado, debe resolver además un problema añadido: la relación con su esposa se tambalea cuando ésta descubre su profesión. Despedidas es una película fresca, honesta y emotiva que no decepciona, en la que destaca, por encima de todo, el ritmo pausado de la narración.
Frozen river (Lynne Stopkewich, 2008) es otra que también está sobre la media. De entrada, y no por el título, me recordó a Suspicious river (Courtney Hunt, 2000), "Suspicious river" era el nombre de una localidad en la que estaba el motel donde sucedían los acontecimientos. Me recordó por la ambientación, por los tonos grises, por la mirada pesimista y gélida de la cámara sobre paisajes y personas, por la soledad que anida en el alma de las, y no "los", protagonistas, por la monotonía que conduce la vida de los personajes y de la cual sólo se puede escapar transgrediendo las normas. Y eso es lo que hace la protagonista de Suspicious... con sus relaciones sexuales, y eso es lo que hacen Ray y la india Lila cuando deciden solucionar sus problemas con el tráfico de emigrantes. La película no deja de ser un trhiller, pero realista, un film en que interesa tanto o más la condición de los personajes y su relación con el mundo que los rodea, especialmente la familia, como la resolución del conflicto que se presenta con la entrada de ilegales. Ray es una mujer a quien el marido ha puesto contra las cuerdas, y cuando tiene la oportunidad actúa con firmeza y decisión. Esa narración contenida y a la vez capaz de profundizar en el raíces del comportamiento de las protagonistas es, junto a la fotografía y a la capacidad de generar una triste melancolía derivada de la vivencia cotidiana, el gran valor de la película.
Dos por encima de la media.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Y va la segunda

Gordos es la segunda película que he visto de las tres que nuestros académicos han preseleccionado para representarnos en los Óscar.
De entrada diré que me parece una cinta más sólida y con una mayor coherencia narrativa que la de Coixet, y que encaja mejor con esos parámetros que buscan los de Hollywood en las películas que optan al premio de mejor cinta extranjera, porque Gordos, que no es una historia de gordos, o mejor dicho, es una historia de gordos en tanto en cuanto la mayor parte de los protagonistas son obesos, acierta a conjugar momentos de cierta comicidad con momentos dramáticos y alguno de ellos hasta emotivo, especialmente en lo que se puede denominar segunda parte de la cinta -es ahí donde ésta gana en calidad- y cuyo punto de inflexión es el monólogo en off que pronuncia el terapeuta (Roberto Enríquez). Decía que Gordos no es una película de gordos; Gordos es una película que narra la desesperanza, la soledad, la incomunicación, pero sobre todo esas frustraciones derivadas de no aceptarnos tal como somos y que en esta sociedad de la imagen en la que vales por lo que aparentas, posiblemente los gordos estén en desventaja.
Gordos, como ya sucediera en Azul oscuro casi negro (2006), una ópera prima que narraba la complicada vida de unos personajes cuyo presente y su futuro se movía en ese azul oscuro que apuntaba a negro, aunque como en Gordos no dejaba de atisbarse ese punto de esperanza, es un film que cuenta y se exhibe con franqueza, por momentos con extrema crudeza. Y es también un film que invita a reflexionar al sentir en los ojos el golpe de las tortuosas vidas en que transitan un joven terapeuta incapaz de solucionar sus propios problemas, un hombre (Antonio de la Torre) que no termina de definir su identidad sexual, una mujer que decide engordar para vivir lo que hasta entonces no ha vivido, una pareja que debe aprender a vivir su sexualidad en un ambiente católico, o los problemas de una familia a los que una broma les disloca el presente.
Por cierto, o tengo muy mala memoria, o el fotograma que ilustra el comentario no aparece en la película. Ya me diréis.

jueves, 24 de septiembre de 2009

A VUELTAS CON EL PAPA Y LOS CONDONES

Me sorprende esa oposición del PSOE a no quere darle un tirón de orejas a Su Santidad, ¿SS?, con el asunto de sus tristes e incoherentes declaraciones sobre el uso de los preservativos en África.
De entrada quiero decir que he conocido curas valientes, aquellos curas rojos que tanto nos ayudaron a formarnos como personas en los barrios obreros (yo soy de L'Hospitalet, entonces Hospitalet de Llobregat) de las grandes ciudades. Un saludo entrañable para José María Monferrer, a quien debo gran parte de lo que soy. Y tampoco quiero negar el acierto de Tarancón en la Transición. Pero esa es la excepción que confirma la regla. LaIglesia siempre ha tendido a orientarse hacia la derecha, y mucho más en estos tiempos, y mucho más en la España del siglo XXI.
¿Por qué esta aversión al sexo? cuando la historia de la literatura, que no es más que el trasunto estético de la historia real, nos ha demostrado que el sexo era práctica habitual entre el clero. Pero claro, una cosa es amar, hacer el amor con alegría y albedrío, y otra cosa practicarlo con sentimiento de culpa. Quizá en esa culpa derivada del pecado, que tanto les ha servido para manipular masas, haya que buscar esa aversión. Esa culpa de don Pedro Polo que casi arruina la vida de "Tormento", o esa lujuria insatisfecha de don Fermín de Pas, vengativo y vengador de su estrepitoso fracaso.
Déjemos que la gente se ame y procuremos que se ame, pero segura, incluidos los miembros de la Iglesia.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Isabel Coixet

De entrada debo reconocer que soy un incondicional de las películas de Coixet desde que vi "Cosas que nunca te dije" (1996), una mirada íntima y personal al complicado mundo de las relaciones personales. Luego "A los que aman", una lúcida reflexión sobre los amores imposibles, "Mi vida sin mí", "La vida secreta de las palabras" o, incluso, hasta la misma "Elegy" en la que aún subsiste ese espíritu de bucear desde el sentimiento que perturba la razón. Sin embargo, el intimismo que afloraba de cada una de sus imágenes, la complicidad con el espectador en cada una de sus palabras, se pierde en est cinta en que lo íntimo deja de ser compartido para convertirse en obsesión personal. Coixet ha perdido con este film uno de sus principales atractivos, el guiño al alma del receptor. La película, que sí mantiene el imaginario visual propio de la catalana, no trasciende sin embargo a esa comunión que busca el fan de Coixet. Es una historia manca, con una tenue hilación que no profundiza en ´los pliegues del corazón de los personajes. Aun así, nos mantendremos fieles a Isabel Coixet.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Gracias, Itziar

En aquellos tiempos no era raro que los adolescentes, especialmente aquéllos que vivían con inquietudes culturales, quisieran ser actores. Itziar fue uno de ellos, una de ellas, pero en su determinación, su empuje y su talento, que ya asomaba, uno sabía que ella sí iba a llegar. El talento es algo que aflora por sí mismo y que, quien tiene ojos, descubre con facilidad. Es como el futbolista. A los que hemos jugado nos basta con ver cómo uno toca el balón para saber si es pelotero o creador. Itziar era creadora, porque era sensible e inteligente, porque estaba dispuesta a alcanzar su meta, aun sabiendo que el camino no era fácil. Pero lo ha conseguido, y ello me llena, nos llena a quien algo tuvimos que ver con su vocación, de orgullo y satisfacción. Es como en aquel poema de Gerardo Diego, "Brindis", en el que el poeta se daba por satisfecho si encontraba un alumno que fuera un discípulo. Las palabras de Itziar en "El Periódico" tuvieron ese efecto, me dejaron la dulce constancia de que tantos desvelos no han caído en saco roto. Gracias Itziar y gracias también en nombre de mi madre a quien encandilas cada sobremesa. Ese es tu esfuerzo, que también tiene recompensa. Te veo una noche cualquiera en las tablas del Guerrero.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Una cierta mirada al mundo

Hola amigos.
Desde aquí pretendo poseer voz en directo a esa mirada, a veces ácida, a veces saudasosa, para comunicar aquello que me interesa a la gente que le interesa. Sin imposiciones, sin plazos.
Un saludo