Gordos es la segunda película que he visto de las tres que nuestros académicos han preseleccionado para representarnos en los Óscar. De entrada diré que me parece una cinta más sólida y con una mayor coherencia narrativa que la de Coixet, y que encaja mejor con esos parámetros que buscan los de Hollywood en las películas que optan al premio de mejor cinta extranjera, porque Gordos, que no es una historia de gordos, o mejor dicho, es una historia de gordos en tanto en cuanto la mayor parte de los protagonistas son obesos, acierta a conjugar momentos de cierta comicidad con momentos dramáticos y alguno de ellos hasta emotivo, especialmente en lo que se puede denominar segunda parte de la cinta -es ahí donde ésta gana en calidad- y cuyo punto de inflexión es el monólogo en off que pronuncia el terapeuta (Roberto Enríquez). Decía que Gordos no es una película de gordos; Gordos es una película que narra la desesperanza, la soledad, la incomunicación, pero sobre todo esas frustraciones derivadas de no aceptarnos tal como somos y que en esta sociedad de la imagen en la que vales por lo que aparentas, posiblemente los gordos estén en desventaja.
Gordos, como ya sucediera en Azul oscuro casi negro (2006), una ópera prima que narraba la complicada vida de unos personajes cuyo presente y su futuro se movía en ese azul oscuro que apuntaba a negro, aunque como en Gordos no dejaba de atisbarse ese punto de esperanza, es un film que cuenta y se exhibe con franqueza, por momentos con extrema crudeza. Y es también un film que invita a reflexionar al sentir en los ojos el golpe de las tortuosas vidas en que transitan un joven terapeuta incapaz de solucionar sus propios problemas, un hombre (Antonio de la Torre) que no termina de definir su identidad sexual, una mujer que decide engordar para vivir lo que hasta entonces no ha vivido, una pareja que debe aprender a vivir su sexualidad en un ambiente católico, o los problemas de una familia a los que una broma les disloca el presente.
Por cierto, o tengo muy mala memoria, o el fotograma que ilustra el comentario no aparece en la película. Ya me diréis.
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