Quiero trabajar en una clínica en la que se realicen abortos, aunque sólo sea como chico de los recados y colaborar en ese acto individual de dignidad femenina, sólo una mujer sabe si quiere llevar adelante o no su proyecto de maternidad, para que finalmente el obispo de turno me excomulgue y deje de formar parte de la Iglesia Católica.
Se les supone una formación, una vasta cultura, un conocimiento profundo del mundo y sus entrañas y, sin embargo, nos salen con las mismas patrañas con las que querían confundir a la gente en la Edad Media. La excomunión, la privación de compartir la Eucaristía, la expulsión última del Paraíso. No señores, no. Ya no nos lo creemos. Expúlsennos de su seno que ya no tenemos miedo del Infierno, ni creemos en la vida muelle del Cielo, ni vamos a sufrir en el tránsito del Purgatorio. Así que ya lo saben, yo, como Juliano, también quiero ser un apóstata.
martes, 17 de noviembre de 2009
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La excomunión, la privación de compartir la Eucaristía, la expulsión última del Paraíso. No señores, no. Ya no nos lo creemos. Expúlsennos de su seno que ya no tenemos miedo del Infierno, ni creemos en la vida muelle del Cielo, ni vamos a sufrir en el tránsito del Purgatorio.
ResponderEliminarMe encanta ese trozo:)