La vi por primera vez en Paradise now, Hany Abu-Assad 2005, y poco después en Free zone, Amos Gitai 2005. En ambas me sorprendió su natural capacidad de interpretación y una mirada lánguida que acentuaba el papel de la madre de un joven palestino que tiene dudas de su inmolación en la primera y en la segunda como la mano que acompaña a Natalie Portman por un mundo que no puede comprender. Por cierto, qué me dicen del inicio de Free zone que es capaz de mantener clavado al espectador con un plano de tan excesiva duración, sólo comparable al de Muerte en Venecia de Visconti. Después, fugaz pero sólidamente, pasó por Conversaciones con mi jardinero, Jean Becker 2007, una cinta floja en la que un pintor redescubre la vida con un amigo de la infancia a la postre jardinero de su casa de campo.Y sin embargo ha sido este año, el año en que ha reventado las pantallas con su serena y exótica belleza, con la sonrisa que, mirenlo bien, es tan enigmática como la de la Gioconda, y muy especialmente con un talento que la hace creíble en cualquier papel que interprete, ya sea la mujer de firmes convicciones que está dispuesta a defender su pequeño huerto de limoneros frente al todo poderoso estado de Israel y que es capaz de seducir, belleza no le falta, a un joven abogado de la causa palestina (Los limoneros, Eran Riklis 2008); ya sea en The visitor (T. Mc Carthy 2008) como la madre que incondicionalmente apoya a su hijo en un mundo desconocido para ella y en el que se introduce de la mano de un maduro profesor universitario que redescubre el gozo por vivir a través de la amistad con el joven y la atracción por la madre; ya sea como la sensual Lilia en Rojo oriental (Raja Amari, 2002) una cinta que, sospecho, ha llegado a nuestras pantallas (2002) por el tirón creciente de la protagonista. El film narra la transformación de Lilia desde una mujer apática y aburrida, viuda y madre, hasta la seductora bailarina de danza del vientre que seduce a un joven... y ya no digo nada porque no quiero desvelar el film.
Lo dicho, como yo no llegué a tiempo de enamorarme de Kim Novak, me enamora Hiam Abbass, mucho más que una actriz.
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